20 abril 2009

El discipulo Virgen y Amado

SANDRO BOTICELLI: UN TRIO.

Magda, en lo suyo, la adoración de los Santos Pies.
Hay manos sosteniendo la Santa Cintura.
Y el Discipulo Amado.
En las apologias cristianas de la virginidad, es un lugar comun
atribuir el Amor de Cristo por Juan a su presunta condición de Virgen.

Pero claro, la relación tambien se presta a ser interpretada como un amor platonico. "Platonico" en los dos sentidos. Más o menos como lo de la Magdalena.

Hay una novelita militante y pornografica del Oscar Wilde que toca el tema.
"Teleny". La publicó en castellano "La sonrisa vertical", traducción de Alberto Cardín, Ed Libros 1984, S.A.

En ella, un pintor prepara un cuadro sobre el amor de Juan y Jesus.

"- ¿ Qué tema ?
- Jesucristo.
- ¿ Jesucristo ?
- Sí, desde que conocí a Ahmed, he podido hacerme una idea exacta de la fisonomia del Salvador. A vosotros tambien os encantaría si vierais sus ojos negros, magneticos, con sus largas pestañas de color azabache.
- ¿ Nos encantaría qué, Ahmed o Cristo ?
- Cristo, naturalmente ! -dijo, encojiendose de hombros -. Podríais, al verlo, calibrar la influencia que debió tener sobre las masas. Mi sirio no tiene necesidad siquiera de dirigiros la palabra ... Cristo no se desgañitaba para hablar a las muchedumbres..."

"-... Juan, el discipulo amado, pues la Biblia dice claramente, y repite una y otra vez, que amaba a su discipulo favorito.
- ¿ Y como lo pintaras ?
- Cristo estará de pié, abrazando a Juan que se aprieta contra él y apoya su cabeza sobre el pecho del amado. Habrá, naturalmente, algo de dulce y femenino en la mirada y la actitud del discipulo..."

"-... habrá a sus pies una de las numerosas magdalenas adulteras, pero Cristo y el "otro" (así se titula Juan a sí mismo, como si fuera la amante del maestro), la comtemplan con un aire a la vez de desprecio y de piedad..."



"...Para aclara aun más mi idea, le añadiré una pareja, para formar un diptico con ambos: Socrates, el Cristo griego, acompañado de su discipulo Alcíabades. La mujer, en este caso, será Jantipa..."

Sobre que base real tuvo el personaje que da nombre al Evangelio, no se pueden tener certezas.

Sobre su representacion iconografica, en cambio, sí, salta a la vista.
Imberbe, melenita, a menudo rubito, femenino, jovencito, y con jeta de enamorado.
Lo que puede ser tan simbolico como la llave que le mete Cristo Amante a la cerradura de la Iglesia Amada con sus teticas como cervatillos triscando del Cantar de los Cantares.
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